Contrato de trabajo: Enfermedad y vuelta al trabajo

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¿Cómo debe tratarse el caso del empleado que no puede retomar sus tareas habituales y anteriores a la enfermedad?

Si durante el plazo de enfermedad o accidente inculpable retribuido o en el transcurso del término anual de reserva del empleo el trabajador no se presenta a laborar, el empleador puede resolver el contrato de trabajo sin tener obligación de abonar indemnizaciones. En cambio, si en el mismo plazo el empleado retorna a cumplir tareas se presentan diversas situaciones que se encuentran previstas en la Ley de Contrato de Trabajo.

Entre las alternativas posibles se da el caso del trabajador que se halla en condiciones de retomar las mismas labores que cumplía antes de su enfermedad o accidente. Esta situación no genera dificultad alguna. Se reestablece la continuidad de la relación con las mismas obligaciones preexistentes para las partes.

Sin embargo, en oportunidad del reintegro el trabajador puede presentar una incapacidad permanente parcial que resulte impeditiva de un desempeño laboral igual al anterior de la licencia. Cuando la incapacidad es inferior al 66 por ciento de la total obrera se considera parcial. Con el alta médica el empleado debe solicitar que se le ofrezcan “tareas livianas” que permitan su prestación.

Para este caso están previstas tres instancias legales distintas:

a) Contando con labores adecuadas a la capacidad de desempeño del dependiente, la empresa se las brinda. El vínculo laboral continua debiendo abonar la parte empleadora la remuneración íntegra que percibía el trabajador antes de padecer la enfermedad o el accidente.

b) Cuando la parte empleadora no cuenta con las labores necesarias que peticiona el trabajador se extingue el contrato de trabajo y el enfermo o accidentado tiene derecho a percibir la indemnización del artículo 247 de la L.C.T. (que es la mitad de la establecida en el artículo 245).

c) El tercer caso está referido a la situación que se genera si la empresa, teniendo las “tareas livianas” reclamadas, se las niega al solicitante. Entonces, el contrato de trabajo se disuelve y el empleador debe abonar al dependiente la indemnización por antigüedad del artículo 245 de la L.C.T. (que es el doble de la fijada en el artículo 247).

El tratamiento del supuesto de incapacidad permanente absoluta es diferente. Son los casos en que la insuficiencia para el desempeño laboral supera el 66 por ciento de la total obrera, impidiendo cualquier labor productiva. Se produce la extensión del vínculo laboral y en el cuarto párrafo del artículo 212 de la L.C.T. puede leerse: “Cuando de la enfermedad o accidente se derivara incapacidad absoluta para el trabajador, el empleador deberá abonarle una indemnización de monto igual a la expresada en el artículo 245 de esta ley”.

Para que proceda esta petición indemnizatoria es necesaria la existencia de una incapacidad absoluta definitiva, manifestada durante la vigencia de la relación laboral de dependencia y que esté debidamente acreditada. El deber del pago de la indemnización por antigüedad no habilita a reclamar la indemnización sustitutiva del preaviso ni la integración del mes de despido.

Algunas precisiones sintéticas:

• La regulación de la L.C.T. trata de preservar la relación de trabajo, aunque el vínculo no pueda continuar en las mismas condiciones originarias;

• cuando la incapacidad psicofísica es inferior al 66 por ciento de la total obrera se trata de una incapacidad parcial y si supera ese porcentaje conforma una incapacidad absoluta;

• en los supuestos de incapacidad parcial puede o no extinguirse la relación laboral, pero en el caso de la incapacidad absoluta siempre queda disuelta la relación de trabajo.

Fuente: Dr. Honorio Alberto Díaz

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