|
Hay tres maneras básicas como los hermanos devienen
socios:
porque dos o más hermanos han decidido asociarse.
por invitación de sus padres, quienes los
incorporan a la empresa en el marco de un proceso que, en
algún momento, implica que dos generaciones o más
van a estar involucradas en la empresa.
Por herencia, aunque los hermanos no hayan tenido
ninguna experiencia previa de trabajo en común.
Desde ya, la tercera alternativa es la de peor pronóstico.
De por sí, el hecho de heredar a los padres (consecuencia
de haberlos perdido) es conmocionante, y genera sensaciones
y actitudes disímiles en cada uno de los hijos.
Pero mucho más conmocionante es, de golpe, encontrarse
con socios con los que, hasta ese momento, nunca se cultivó
una visión en común, ni se fijaron objetivos
compartidos.
Estas dificultades de la asociación por herencia
son las que hacen recomendable que, sea por iniciativa de
los padres, o de los propios hermanos, se intente preparar
un proceso que, bien manejado, puede dar felicidad y unidad
a los integrantes de la familia, y mal manejado puede convertirse
en una fuente de gravísimos conflictos.
¿Qué es lo que se debe preparar?
Fundamentalmente, cada hermano debe decidir si está
dispuesto a asociarse con otro u otros hermanos.
Para ello, es necesario que cada cual analice si la historia
familiar, los antecedentes de cada uno, y, en caso de que
ya hayan fundado sus propias familias, si sus características,
tan marcadas por la personalidad de los respectivos cónyuges,
hacen previsible una relación con posibilidades de
perdurar en el largo plazo, o, por el contrario, lo más
probable es que, en poco tiempo, cualquier intento asociativo
fracase.
Requisitos para seguir juntos
Si, para alguno de los hermanos el resultado de ese análisis
proyecta dudas severas, es conveniente descartar la sociedad.
Existen diversas alternativas (que alguno le compre la parte
a otro, o que diferencien entre quien trabaja y quien invierte
un capital, o que dividan la empresa). En cualquier caso,
adoptar esas decisiones antes de que se produzcan conflictos
severos, es la mejor manera de preservar las relaciones familiares
y el valor de la empresa.
Existen, igualmente, alternativas intermedias, o sea, aquellas
situaciones en las cuales, si cambiaran algunas circunstancias
(propias o de los hermanos), la sociedad sería posible.
Quizás, un encuentro de hermanos con un tercero (un
mediador, o un terapeuta familiar) pueda ayudar a revisar
aquellas situaciones del pasado que hoy impiden una sociedad.
En otras circunstancias, las relaciones personales son óptimas,
pero existe un fuerte cuestionamiento a la manera de manejarse
de alguno de los hermanos (quizás excesivamente personalista,
o falto de compromiso, o lento en sus decisiones). En esos
casos, en particular cuando la dificultad se puede resumir
como un no saber hacer, con la ayuda de un proceso
de coaching es posible intentar que las dificultades sean
superadas.
A veces, existe una necesidad específica de poner
las cosas en claro antes de empezar. Cuentas claras
conservan la amistad, se dice, y esto se puede traducir
en la necesidad de suscribir convenios específicos,
que eviten los malos entendidos en el futuro.
El protocolo de hermanos
Normalmente, a esos acuerdos se los denomina protocolos,
y tienen una función similar a la de una Constitución
a nivel de una nación. El protocolo establece las pautas
fundamentales que guiarán la relación entre
las partes, y de él se desprenden diversas manifestaciones
legales, tales como la reforma de estatutos de la sociedad,
o una serie de pactos entre socios, cuya función es
brindar tranquilidad a las partes, y permitirles avizorar
un futuro compartido.
Algunos de los temas que se pueden contemplar en el protocolo
societario entre hermanos abarcan los siguientes aspectos:
Cómo se gerenciará la empresa.
El rol de cada uno.
Cómo se capacitarán los socios.
Cómo se separarán el día de
mañana si así lo desean.
Cómo se tratará a los parientes políticos.
Cómo se resolverán los conflictos.
Pautas de retribución.
Criterios para la incorporación de familiares.
Incentivos.
Relación entre capital y trabajo.
Designación de miembros del Directorio.
Creación de un Consejo de Familia.
Si bien bajo el nombre de Protocolo Familiar se engloban
diversos acuerdos entre socios, sea en una empresa familiar
o en una empresa de diversas familias, en el proceso de elaboración
del protocolo es imprescindible distinguir con claridad cuál
es el objetivo central
compartido: a veces, se trata de establecer las pautas para
la continuidad del negocio; en otros casos, para mantener
el negocio en la familia a lo largo de las generaciones.
En el caso de una incipiente, futura, sociedad de hermanos,
el principal objetivo es generar las condiciones necesarias
para mantener e incrementar la unidad familiar, y el compromiso
de todos en el proyecto compartido.
|