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Más de una vez escuché decir: si estamos
bien así, ¿para qué vamos a cambiar?
o Si nos va bien así, sigamos como estamos
y también aquel conocido dicho:si no está
roto, ¿para que arreglarlo?.
He visto algunos balances de organizaciones que han evitado
los cambios, manteniendo un esquema del hacer las cosas
de la misma manera, escudándose en resultados acumulados
positivos pero con cierres mensuales negativos, ya que los
números les indicaban que todavía no estaban
en rojo. Ahora bien: ¿hace falta llegar
a estar en rojo para tomar conciencia? ¿o
se aplicará aquello de ojos que no ven, corazón
que no siente? Que aquello que nos dio resultado (o aparente
resultado) en el pasado por una cuestión de marca,
trayectoria, prestigio o posicionamiento, signifique que logremos
mantener una buena posición dentro de nuestra rama
o industria, no quiere decir que ello pueda perpetuarse de
por vida. Tampoco es cuestión de volverse locos, olvidarse
del presente y fanatizarse con el futuro, pero todo cambia,
eso lo sabemos. Hace un año, nuestra empresa no era
la misma que hoy, y hoy ésta es diferente de lo que
será dentro de un año.
Herramientas, ideas y conceptos en Management hay muchos.
Algunos son simples, otros sofisticados y con nombres raros
o en otro idioma, pero la finalidad de éstos es la
de ayudar. ¿Ayudar a que? A pensar, a mejorar, a planificar,
a evolucionar, a ordenarnos y a cambiar. No a sobrevivir,
sino a vivir mejor.
La herramienta a la cual nos referiremos hoy es la de Acuerdos
entre Organizaciones, PyMEs para ser más precisos.
No nos ocuparemos de las formas jurídicas ya
que hay profesionales especializados para hablar de dicho
tema, sino en la utilidad de la herramienta.
Algunos de los acuerdos entre organizaciones, empresas o
personas que podemos encontrar son:
Distritos industriales / Clusters.
Tercerización de productos, procesos, servicios.
Acuerdos con proveedores / clientes: relaciones
verticales.
Alianzas para exportación / comercialización
/ importación.
Redes de servicios: conformadas por equipos multidisciplinarios.
Acuerdos con competidores: relaciones horizontales.
Ciertas empresas se focalizan en el producto, otras en el
cliente, otras en el mercado, otras en ver qué hace
la competencia y qué podemos hacer para ganarle, y
tantas otras en todos los conceptos que citados; no obstante,
no les va tan bien como les podría ir. ¿Por
qué? Entre otras cosas, porque muchas veces miran a
los competidores como rivales y no ven la intersección
de los nichos vacíos que pueden explotar juntos. En
la actualidad y en muchos casos, el acuerdo o la asociación
de su PyME con otras empresas del mismo rubro o de otros,
ya no es algo accesorio sino necesario. Para un negocio o
producto en particular o para varios, usted elige.
Ya no es: gano yo y perdés vos, lo lamento (o
no). La idea es otra: ¡pensemos en qué
podemos hacer juntos, así ganamos los dos! o
¿Qué me falta a mi y tenés vos
(o viceversa) para satisfacer a este cliente?.
Además, últimamente muchas empresas alientan
el brainstorming con su correspondiente recompensa
dentro de la organización, destinado a generar nuevos
acuerdos, no sólo para favorecer la performance de
la institución, sino también como forma de considerar
las opiniones e ideas de sus empleados y hacerlos sentir parte
de la entidad.
A continuación, exponemos brevemente algunos de los
puntos salientes que deberíamos considerar, tanto de
nuestra PyME, como de la organización o el profesional
con el que vamos a accionar a la hora de pensar en implementar
un acuerdo:
Definir y compartir el objetivo del acuerdoalianza.
Precisar, además del objetivo por el cual
haremos negocios juntos, los intereses de cada una de las
partes.
Ser optimistas, pero conscientes de que podemos
fracasar; aún así, esto no significa que por
una mala experiencia nos lleve a descartar la idea.
Poseer una visión amplia y dejar de lado
las diferencias con el otro que no aplican al negocio que
vamos a hacer en conjunto.
Detallar qué tarea va a llevar adelante cada
uno.
Ser honestos y tener buena comunicación,
tanto dentro de nuestra organización como con nuestro(s)
aliado(s).
Tener expectativas realistas.
Ser flexibles ante los cambios, tanto del mercado,
como de regulaciones, barreras de entrada/salida, tendencias,
estructura organizacional, etc.
Poder dividir las tareas de acuerdo a las fortalezas
de cada uno.
Tener en claro que nadie gana hasta que ganen todos.
Por otra parte, no sólo es importante comunicar la
estrategia de nuestra PyME hacia adentro, sino también
alinear al personal para que sientan que no estamos trabajando
para otro sino con el otro, y que en ese negocio el
otro es nuestro aliado.
Muchas alianzas son puntuales, para un negocio en particular,
un mercado específico o un producto determinado, y
otras sostenidas en el tiempo. Generalmente las organizaciones
suelen probar con un producto/servicio, realizan un seguimiento
y controlan la repercusión para continuar (o no) con
la empresa socia.
Son muchas las empresas que ni se imaginan la posibilidad
de combinaciones posibles para un acuerdo, por lo que el punto
principal del éxito se basa en planificar, diseñar
e intentar.
Otra de las ventajas de los acuerdos es que permiten a las
PyMEs anticiparse a los cambios, luchar contra grandes cadenas
(o al menos darle batalla), y no cerrar cuando un gigante
aterriza en nuestro territorio.
Así es que, asociándonos o estrechando la mano
con el de al lado o el de enfrente
podemos no sólo sobrevivir, sino innovar, superar obstáculos,
ganar, crecer, mejorar nuestros servicios y complementar nuestra
oferta. No es poca cosa, ¿no? A mi me parece que vale
la pena intentar.
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