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La realidad indica que la pérdida de audición
inducida por el ruido se puede prevenir en un 100%, pero si
sucede, no hay vuelta atrás. La exposición a
sonidos dañinos deteriora las estructuras sensibles
del oído interno. Estas se pueden dañar instantáneamente
con un impulso breve e intenso, como la explosión de
un petardo, o gradualmente al estar expuesto continuamente
al ruido, como en ciertos ámbitos laborales.
Para prevenir este trastorno dentro de la empresa es importante
estar atento a las señales de pérdida de audición
entre los empleados y observar las reacciones de los nuevos
profesionales o de los visitantes ante un lugar de trabajo
ruidoso: si gritan, se tapan los oídos o salen corriendo,
puede ser que haya un problema de ruido.
Hay que tener en cuenta que esta es una de las enfermedades
más costosas, ya que anualmente, en concepto de indemnizaciones
y costos indirectos por Incapacidad Temporal, disminución
y costes indirectos por una mala comunicación, se pagan
miles de pesos.
Los problemas auditivos son más evidentes en sectores
como el de la industria manufacturera y el de la construcción,
aunque pueden manifestarse en otros entornos laborales, por
ejemplo, en call centres, en escuelas, en fosos
de orquesta o en bares. Sin embargo, cualquier persona expuesta
al ruido pertenece a un grupo de riesgo.
Cuanto más alto sea el nivel del ruido y la duración
de la exposición, mayor es el riesgo de sufrir daños.
¿Qué es el ruido?
El ruido es un sonido no deseado; su intensidad (o volumen)
se mide en decibeles (dB). La escala de decibeles es logarítmica,
por lo que un aumento de tres decibeles en el nivel de sonido
ya representa una duplicación de la intensidad del
ruido. Por ejemplo, una conversación normal puede ser
de aproximadamente 65 dB y, por lo general, un grito es de
80 dB. La diferencia es de tan sólo 15 dB, pero el
grito es 30 veces más intenso. Para poder tener en
cuenta que el oído humano reacciona de forma distinta
a diferentes frecuencias, la fuerza o intensidad del ruido
suele medirse en decibeles con ponderación A [dB(A)].
No es sólo la intensidad la que determina si el ruido
es peligroso; también es muy importante la duración
de la exposición. Paratener en cuenta este aspecto,
se utilizan niveles medios de sonido ponderados en función
de su duración. En el caso del ruido en el lugar de
trabajo, esta duración suele ser la de una jornada
de trabajo de ocho horas.
Según la Organización Internacional del trabajo,
la exposición breve a un ruido excesivo puede ocasionar
pérdida temporal de la audición, que dure de
unos pocos segundos a unos cuantos días y la exposición
al ruido durante un largo período de tiempo puede provocar
una pérdida permanente de audición.
La pérdida de audición que se va produciendo
a lo largo del tiempo y no siempre es fácil de reconocer
y, desafortunadamente, la mayoría de los trabajadores
no se dan cuenta que se están volviendo sordos hasta
que su sentido del oído ha quedado dañado permanentemente.
Pérdida temporal
de audición
En lugares de trabajo ruidosos las personas suelen notar
que no pueden oír bien y que, a la mayoría,
le zumban los oídos. Estos síntomas están
asociados a la afección de Desplazamiento Temporal
del Umbral. Sin embargo, este problema suele no tomarse en
cuenta ya que el zumbido y la sensación
de sordera desaparece, normalmente, al cabo de poco tiempo
de estar alejado del ruido. Ahora bien, cuanto más
tiempo se esté expuesto al ruido, más tiempo
tarda el sentido del oído en volver a ser normal.
Además de las consecuencias negativas en el trabajo,
esta afección también puede afectar la vida
social de las personas, ya que aún después de
abandonar el trabajo, se puede tardar horas en volver a escuchar
normalmente.
Pérdida permanente
de audición
Luego de una exposición continua y prolongada en el
tiempo a ruidos excesivos en el trabajo, los oídos
no se recuperan y la pérdida de audición pasa
a ser permanente.
La pérdida permanente de audición no tiene
cura.
En el caso de que un trabajador empiece a perder el oído,
quizá observe primero que una charla normal u otros
sonidos, por ejemplo señales de alarma, empiezan a
resultarle poco claros.
Cómo darnos cuenta
A menudo, los trabajadores se adaptan ("se acostumbran")
a la pérdida de audición ocasionada por ruidos
dañinos en el lugar de trabajo. Por ejemplo, pueden
empezar a leer los labios de la gente que habla, pero les
resultar difícil escuchar a alguien que se halle en
una multitud o por teléfono.
Los tests o las pruebas de audición son la única
manera de saber si un trabajador padece realmente pérdida
de audición. Lamentablemente, puede ser difícil
obtener pruebas de audición, porque ésta siempre
deberá ser realizada por un profesional de la salud
formado para ello.
Las reacciones de nuevos trabajadores o de visitantes a un
lugar de trabajo ruidoso pueden indicar si existe un problema
de ruidos, por ejemplo, si tienen que gritar, se tapan los
oídos o se marchan.
Además, según la OIT, la pérdida de
audición, la exposición al ruido en el lugar
de trabajo puede provocar otros problemas:
Efectos fisiológicos
Está demostrado que la exposición al ruido
tiene efectos sobre el sistema cardiovascular, que libera
catecolaminas aumenta la tensión arterial.
Estrés relacionado con el trabajo
El estrés laboral rara vez tiene una sola causa, generalmente
se produce por la interacción de varios factores de
riesgo. El ruido en el entorno de trabajo, incluso a niveles
muy bajos, puede provocar estrés. Además, el
ruido aumenta la tensión, lo cual puede dar lugar a
otros problemas de salud, entre ellos trastornos cardíacos,
estomacales y nerviosos. Se sospecha que el ruido es una de
las causas de las enfermedades cardíacas y las úlceras
de estómago.
Aumento del riesgo de accidente
Los altos niveles de ruido dificultan la escucha y la comunicación
del personal entre sí, lo que incrementa la probabilidad
de que ocurran accidentes. Este problema puede verse agravado
por el estrés laboral, que el mismo ruido puede provocar.
Asimismo, la exposición al ruido durante mucho tiempo
disminuye la coordinación y la concentración,
lo cual aumenta la posibilidad de que se produzcan accidentes.
Ausentismo
Una exposición excesiva al ruido puede disminuir además
la productividad y ocasionar porcentajes elevados de absentismo.
Mejor prevenir
¿Qué hacer ante una situación que genera
altos niveles de ruido? Algunas pautas:
Realizar una evaluación de riesgos, que puede conllevar
la realización de mediciones de ruido, sin descuidar
todos los riesgos potenciales (por ejemplo, accidentes o pérdida
de audición).
Adoptar, tras la evaluación de riesgos, un programa
de medidas destinado a: controlar el ruido en su origen y
reducir la exposición de los trabajadores al ruido
mediante medidas de organización del trabajo y de diseño
del lugar de trabajo, incluidas la señalización
y la limitación del acceso a las zonas de trabajo en
las que los trabajadores.
Informar, consultar y formar a los trabajadores en relación
con los riesgos que corren, las medidas para trabajar con
poco ruido y la forma de utilizar los dispositivos de protección
acústica;
Controlar los riesgos y revisar las medidas preventivas, lo
que puede incluir una vigilancia sanitaria.
Lo que NO hay que olvidar sobre el ruido
1. Un ruido puede ser molesto tanto por su volumen como por
su frecuencia.
2. La intensidad del sonido se mide en decibeles (dB) o dB(A).
3. Un pequeño aumento del nivel de decibeles equivale
a un gran aumento del nivel de ruido.
4. Para detectar todos los problemas de ruido que hay en
el lugar de trabajo, hay que medir el ruido de cada fuente
por separado.
5. Una forma eficaz de medir el ruido en el lugar de trabajo
es hacerlo con un decibelímetro.
6. Si no se puede conseguir un sonómetro y personal
que sepa utilizarlo, se puede emplear este método sencillo
de evaluación del ruido: colocarse a distancia de un
colega de trabajo; si no se puede hablar en tono normal y
hay que gritar para comunicarse con él, quiere decir
que el nivel de ruido del lugar de trabajo es demasiado elevado.
7. Los niveles de seguridad aplicados al ruido tienen en
cuenta: 1. el nivel del ruido; y 2. el tiempo que se está
expuesto a él.
8. Por lo general, 85-90 dB durante una jornada laboral de
ocho horas es el nivel de ruido que tolera la mayoría
de las normas y reglamentos.
9. A los trabajadores que están expuestos a niveles
elevados de ruido se les debe facilitar protección
para los oídos y deben ser rotados para que no estén
expuestos durante más de cuatro horas al día.
Se deben aplicar controles mecánicos para disminuir
la exposición al ruido antes de usar protección
de los oídos y de rotar a los trabajadores.
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