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En las últimas semanas se ha producido ciertas psicosis
por los aumentos salariales obtenidos en paritarias. Los medios
periodísticos expresan su gran preocupación
por los porcentajes alcanzados, que oscilan entre el 27% y
el 43%, sin analizar que en algunos casos esos porcentajes
se lograrían recién a inicios de 2011, ni el
retraso relativo de cada sector. Los Empresarios, por su parte,
además de solicitar mesura en los pedidos
en las paritarias, sostienen que el tema lo van a resolver
aumentando los precios, a pesar de no desear contribuir a
la inflación. Resulta conveniente, antes de continuar
la reflexión, mostrar tres datos que ayudarán
a comprender este complejo tema.
Dato 1: El 41% de los trabajadores resuelve su situación
laboral a través de las paritarias, el resto suele
percibir aumentos significativamente menores, si los recibe.
Dato 2: Los salarios para las Empresas Industriales
implican el 17% del total de los costos.
Dato 3: La recaudación por el Impuesto a las
Ganancias en los cinco primeros meses de 2010 evidenció
un alza del 43%, comparada con igual período del año
anterior, el cual también había mostrado un
aumento considerable respecto del de 2008, que se recaudó
el año pasado. Es el impuesto que más creció,
lo que indica que las Ganancias gozan de buena salud.
Aclaración
Todo esto es relativo porque el VERDADERO impacto
directo del dato real es que el Gobierno esconde bajo 7 llaves
nada más y nada menos que la INFLACION
que ocurrió en realidad en el período ya que
los estudios privados lo superan en mucho al dato oficial
pero a su vez no coinciden entre ellos.
Los datos expuestos (con la salvedad de la aclaración)
demuestran que no resulta lógico volcar la totalidad
del aumento salarial a los precios. Sin embargo, grandes empresarios
y economistas ortodoxos profetizan desbordes inflacionarios
como resultados de las paritarias.
Mientras que nadie dice nada del robo que hace el Estado
al cobrar los impuestos sin despejar la inflación o
sea ganancias infladas irreales.
De modo que la razón de la inflación no son
las paritarias, porque este fenómeno radica en la decisión
de los formadores de precios de mantener e incluso aumentar
sus ganancias vía precios, haciéndole el caldo
gordo al Estado que sigue cobrándoles impuestos inflacionarios
y ellos al trasladárselo al consumidor, provoca un
menor poder de compra de la población.
La inflación es un problema preocupante, que debe
entenderse, porque va a estar impactando con mayor fuerza
en ese 59% que está fuera de las paritarias y en los
que están directamente fuera del mercado laboral. Mientras
que de la Presidenta para abajo en el oficialismo, se llenan
la boca comparando índices de un año al otro
que, lógicamente son favorables, si lo comparan con
plata y no con unidades físicas vendidas o sea desconociendo
la inflación, lo cual da como resultado la gran
mentira oficial de comparar naranjas con manzanas.
Por lo tanto resulta necesario un pronto acuerdo económico
y social (sincerando las variables por supuesto), donde se
pongan en la balanza de la distribución del ingreso,
tanto los salarios como las ganancias empresariales despejando
el efecto inflacionario real para borrar esa mentira a sabiendas
que distorsiona todo y le quita realidad a las negociaciones.

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