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Ser empresario significa tener vocación de continuidad
Ser un buen empresario, implica ocuparse en forma permanente
de que la estructura de la empresa resulte perdurable, y sea
capaz de superar las contingencias externas (como una devaluación,
la inflación, el aumento de los costos financieros,
la recesión, por sólo dar algunos ejemplos)
y también las contingencias internas (como la enfermedad
de algún integrante de la empresa, los conflictos,
el retiro, etc.).
De ello se desprende que la perduración de una empresa
es demasiado trascendental como para quedar sujeta a las condiciones
de salud, a las ganas de trabajar, al humor o al propio fenómeno
biológico de la continuidad de la vida del empresario.
Por el contrario, preparar la sucesión empresaria
es el máximo acto de cuidado de un empresario hacia
su empresa, y también hacia su familia, dado que es
la manera adecuada de preservar las buenas prácticas
y la rica experiencia adquirida a lo largo de los años.
La sucesión es un proceso
La sucesión no es un acto único, que ocurre
de un día para el otro.
Por el contrario, se trata de un proceso complejo, que, para
que resulte exitoso, debe realizarse en determinado orden.
Nosotros lo sintetizamos como los diez pasos de la
sucesión en la empresa.
1. Decisión de planificar
la sucesión en la empresa.
2. Elección de los profesionales
internos y externos que van a acompañar el proceso
sucesorio.
3. Definición del marco
de tiempo en que se va a ejecutar la sucesión. Normalmente,
es recomendable pensar en un plazo mínimo de 5 años,
pero en algunos casos, por razones de salud u otras, es necesario
pensar en un plazo menor.
4. Elección de los mecanismos
que se aplicarán para la sucesión. Si es posible,
no sólo para esta circunstancia concreta, sino como
una norma abarcativa de situaciones futuras. Esto permite,
fundamentalmente, pensar más allá de la coyuntura,
y encontrar soluciones perdurables que, al mismo tiempo, consolidan
a la empresa y a sus integrantes.
5. Selección de los potenciales
sucesores. Siempre es preferible tener más de una opción,
aunque haya un favorito. Pero puede haber imponderables
que hagan que el favorito no pueda ser el sucesor
en definitiva, y frente a ese riesgo, es conveniente tener
otras alternativas previstas.
6. Preparar a los potenciales sucesores
para su nuevo posicionamiento.
7. Definir si habrá un solo
sucesor, o un conjunto que funcione como un organismo colegiado.
8. Estructurar el plan de sucesión,
con fechas de cumplimiento de cada actividad y resultados
esperados.
9. Comunicar efectivamente a proveedores,
clientes, personal, integrantes de la familia y demás
personas involucradas el proceso de sucesión en marcha,
para lograr el mayor apoyo posible.
10. Planificar el uso del tiempo
libre de quien deja el mando en la empresa, para que no sea
un proceso traumático sino, por el contrario, de enriquecimiento
personal y empresarial.
Todos sabemos que, para el éxito de una empresa moderna,
debe contar con un plan de negocios, un plan de ventas, un
plan financiero, etcétera.
El plan de sucesión es un requisito insoslayable para
la consolidación de la empresa y el bienestar de sus
integrantes.
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