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Contingencia es aquello que puede ocurrir o no, pero que
está fuera del curso normal de los acontecimientos.
Si bien, de manera amplia, pueden ocurrir contingencias positivas
(como, por ejemplo, ganar la lotería) normalmente se
habla de contingencias para referirse a las situaciones
negativas (como la caída de granizo, un accidente de
tránsito, etc.). Hacer un plan de contingencias significa
listar todas aquellas situaciones que podrían ocurrir,
que no constituyan el curso normal de los acontecimientos.
El objetivo del plan de contingencias es tomar conciencia
de tales situaciones, para tomar las previsiones más
adecuadas y minimizar o transferir el riesgo. Los dos criterios
claves, para analizar una contingencia, son su incidencia
(o sea, la probabilidad de que ocurra) y su impacto (es decir,
el daño que puede producir).
¿Cuál es la incidencia de una contingencia
determinada? Para establecerla, debemos preguntarnos, dentro
de una serie estadística, ¿cuántas veces
o cada cuánto ha ocurrido en el pasado? Dicho en otras
palabras: ¿qué posibilidades hay de que ocurra
esa contingencia y nos afecte? A su vez, ¿cuál
es el impacto de que una contingencia determinada nos afecte?
Por ejemplo, que caiga agua desde un balcón, mientras
alguien está regando las macetas, es una contingencia
de alta incidencia: ocurre relativamente seguido. En cuanto
a su impacto, es mínimo: a lo sumo, la mojadura de
un transeúnte y el recuerdo para los parientes del
titular de la regadera.
En el otro extremo, la contingencia de que caiga una maceta
en la cabeza de un transeúnte desde un piso alto es
de bajísima incidencia: no suele ocurrir. Pero es muy
probable que, si ocurre, quien reciba el macetazo sufra un
daño de tal magnitud, que puede llevarlo a la muerte.
Es decir que un riesgo de baja incidencia puede tener un elevado
impacto, y viceversa. Estos dos factores deben considerarse
a la hora de evaluar la conveniencia de contratar un seguro,
que es uno de los instrumentos disponibles para transferir
a un tercero (la compañía de seguros) un riesgo
determinado.
Tipos de contingencias
Diferenciamos contingencias externas e internas. Veamos algunos
ejemplos, desde la perspectiva económica.
Contingencias económicas externas:
recesión.
hiperinflación.
devaluación.
reducción del cupo de importación o
exportación.
ruptura de la cadena de pagos.
Contingencias económicas internas:
enfermedad prolongada de una persona generadora
de ingresos.
fallecimiento de un miembro de la familia.
incapacidad mental temporaria o permanente.
secuestro.
pelea entre personas afectivamente cercanas.
El mapa de los riesgos
Es recomendable que cada persona u organización (sea
una empresa, un Estudio, una ONG) realice su propio mapa de
riesgos, en el que se pueden jerarquizar las diversas contingencias
según su impacto e incidencia.
Esto permite ser consciente, en todo momento, de los riesgos
que se corren, y, por lo tanto, adoptar los mecanismos que
permitan amortiguar o evitar sus consecuencias.
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